Villette
Villette Lo hice lo mejor posible… es decir, mal, lo sé: enfurecà a monsieur Paul; parecÃa indignado. Esforzándome al máximo, traté de mejorar mi interpretación; supongo que reconoció mis buenas intenciones; afirmó estar satisfecho con una parte de mi trabajo.
—Ça ira! —exclamó; y como empezaban a oÃrse voces en el jardÃn y a verse vestidos blancos revoloteando entre los árboles, añadió—: Debe retirarse: tiene que estar sola para aprender bien el papel. Venga conmigo.
Sin tener tiempo ni autoridad para pensarlo, me vi arrastrada por una especie de torbellino, escaleras arriba, dos tramos… no, en realidad tres (pues aquel exaltado hombrecillo parecÃa conocer instintivamente todos los rincones); y, después de conducirme hasta el solitario desván, me encerró en él y desapareció, llevándose la llave de la puerta.