Villette
Villette Al principio tuve la impresión de haber emprendido algo imposible de realizar, y decidí hacer cuanto estuviera en mis manos y resignarme al fracaso. No tardé en comprender, sin embargo, que un papel en una obra tan corta podía memorizarse en pocas horas. Lo repetí una y otra vez, primero en un susurro, después en voz alta. Completamente a salvo de cualquier público humano, interpreté mi papel ante las alimañas del desván. Adentrándome en su vacuidad, hipocresía y frivolidad con un espíritu inspirado por el desprecio y la impaciencia, me vengué de aquel fat[125] convirtiéndolo en el ser más necio posible.