Villette
Villette —¡Basta! —dijo lentamente, deteniendo a mademoiselle St Pierre, que seguÃa intentando arrastrarme tras ella.
Todo el mundo aguardó su decisión. No estaba enfadado, ni irritado; al percibirlo, me animé.
—¿No le gustan esas prendas de vestir? —inquirió, señalando la ropa masculina.
—Me parece bien llevar alguna, pero no todas.
—¿Qué quiere decir? ¿Cómo puede aceptar el papel de un hombre y salir a escena vestida de mujer? Es cierto que es un asunto de aficionados… un vaudeville de pensionnat; podrÃa tolerar ciertas modificaciones, pero tendrá que ponerse algo que anuncie su pertenencia al sexo más noble.
—Y lo haré, monsieur; pero a mi manera: no quiero que nadie se entrometa, que nadie me obligue a nada. Dejen que me vista sola.