Villette
Villette Poco a poco, adquirà confianza (el manantial necesitaba salir a borbotones y elevarse desde el interior) y me serené lo suficiente para fijarme en mis compañeras de reparto. Algunas de ellas actuaban muy bien; especialmente Ginevra Fanshawe, que tenÃa que coquetear con los dos pretendientes y se desenvolvÃa a las mil maravillas: de hecho, estaba en su elemento. Observé que en un par de ocasiones mostraba un gran cariño y una marcada predilección por mÃ, el petimetre. Me trataba con tanto favoritismo, lanzaba tales miradas a la multitud que escuchaba y aplaudÃa, que, conociéndola bien, comprendà que actuaba para alguien en particular; y seguà su mirada, su sonrisa, sus gestos, y no tardé en descubrir que al menos habÃa elegido un blanco apuesto y distinguido para sus dardos; en la trayectoria de éstos —más alto que los demás espectadores y, por ese motivo, más seguro de recibirlos— estaba, en actitud tranquila y atenta, una figura bien conocida… la del doctor John.