Villette
Villette El espectáculo resultaba sugerente. La mirada del doctor John expresaba algo, aunque yo no sabÃa interpretarlo; eso me animó: extraje de ella una historia que entremezclé con el papel que representaba; me sirvió de ayuda para cortejar a Ginevra. En Ours, el fiel enamorado, veÃa al doctor John. ¿Le compadecà al principio? No, mi corazón se endureció, rivalicé con él y le derroté. SabÃa que yo no era más que un petimetre, pero podÃa agradar allà donde él era rechazado. Sé que actué como si deseara vencer y conquistar, y estuviera decidida a hacerlo. Ginevra me secundó; entre las dos cambiamos la naturaleza del rôle, adornándolo de pies a cabeza. En el intermedio, monsieur Paul quiso saber qué nos ocurrÃa, y protestó un poco.
—C’est peut-être plus beau que votre modèle —exclamó—, mais ce n’est pas juste[131].
Tampoco sé qué me ocurrÃa; pero sentÃa el vivo deseo de eclipsar a Ours: es decir, al doctor John. Ginevra era tierna y cariñosa; ¿cómo no iba a ser yo caballeroso? Conservando la letra, alteré temerariamente el espÃritu del rôle. Sin corazón, sin interés, era incapaz de interpretarlo. Pero habÃa que hacerlo, asà que lo sazoné a mi gusto para poder disfrutar.