Villette
Villette En cuanto acabó la obra, y además con éxito, el colérico y arbitrario monsieur Paul experimentó una metamorfosis. Liberado de la responsabilidad de dirigirnos, abandonó su severidad ejemplar; en unos instantes se encontró entre nosotras, vivaz, amable y comunicativo, nos estrechó la mano a todas, nos dio las gracias una por una, y anunció su decisión de que todas fuéramos su pareja en algún baile. Cuando vino en mi busca, le dije que no bailaba.
—Pues debe hacerlo por una vez —replicó.
Y, de no haberme apartado y haber puesto distancia frente a él, me habrÃa obligado a esta segunda actuación. Pero ya habÃa actuado suficientemente por una noche; habÃa llegado el momento de volver a ser Lucy Snowe y regresar a mi vida cotidiana. Mi vestido de color pardo estaba bien debajo de un gabán en el escenario, pero no resultaba apropiado para un vals o una contradanza. Me retiré a un tranquilo rincón, desde el que podÃa observar sin ser vista; y el baile, su esplendor y sus placeres desfilaron ante mà como un espectáculo.