Villette
Villette Por algún motivo, no pude evitar regresar al pasillo para ver por un instante al doctor John; pero me tropecé con él en los escalones del jardÃn, bajo la luz de una ventana. Su figura bien proporcionada era inconfundible, pues dudo que hubiera otro hombre en la reunión que pudiera comparársele. Llevaba el sombrero en la mano; su cabeza descubierta, su rostro y su frente resultaban de lo más varoniles y atractivos. Sus rasgos no eran delicados ni menudos como los de una mujer, ni tampoco frÃos, superfluos, débiles; aunque bien delineados, no eran tan acusados para perder en energÃa o importancia lo que ganaban en simetrÃa. A veces reflejaban muchas emociones; otras tantas se asomaban silenciosas a sus ojos. Al menos yo lo veÃa asÃ: el doctor John me parecÃa todo eso. Una sensación indescriptible de asombro se apoderó de mà cuando miré a aquel hombre y pensé que alguien podÃa rechazarlo.
No tenÃa intención de acercarme o dirigirme a él en el jardÃn, pues nuestra relación no justificaba ese paso; únicamente querÃa contemplarlo entre la multitud… sin ser vista: al encontrarlo solo, me alejé. Pero él estaba buscándome; mejor dicho, buscaba a la joven que me acompañaba. Por ese motivo, bajó los escalones y me siguió por el sendero.
—¿Conoce a la señorita Fanshawe? He deseado preguntárselo a menudo —dijo.
—SÃ, la conozco.