Villette
Villette —¿Mucho?
—Todo lo que quiero.
—¿Qué ha hecho con ella ahora?
«¿Acaso soy su niñera?», me sentà inclinada a preguntar; pero me limité a responder:
—La he zarandeado, y la habrÃa zarandeado más si no se hubiera escapado corriendo.
—¿Quiere hacerme el favor de vigilarla esta noche —prosiguió—, e impedir que cometa alguna imprudencia… como, por ejemplo, salir al aire libre nada más bailar?
—PodrÃa, quizá, cuidar un poco de ella, ya que usted lo desea; pero es demasiado independiente y obstinada para dejarse dominar.
—Es tan joven, tan increÃblemente ingenua —exclamó.
—Para mà es un enigma —señalé.
—¿De veras? —inquirió, lleno de interés—. ¿Por qué lo dice?
—SerÃa difÃcil explicarlo… sobre todo a usted.
—Y ¿por qué sobre todo a m�
—Me sorprende que a ella no le agrade más que sea usted su amigo.