Villette
Villette —Pero ella no tiene la menor idea de hasta qué punto soy su amigo. Es algo que precisamente yo no puedo enseñarle. ¿Puedo preguntarle si le ha hablado alguna vez de m�
—Lo ha hecho con frecuencia, dándole el nombre de «Isidore»; pero debo añadir que hace sólo diez minutos que he descubierto que usted e «Isidore» son el mismo hombre. En este breve intervalo, doctor John, he comprendido que Ginevra Fanshawe es la persona de este establecimiento por la que lleva usted tanto tiempo interesándose; que ella es el imán que lo atrae a la rue Fossette; que por ella se aventura en este jardÃn para buscar los cofrecillos que lanzan sus rivales.
—¿Lo sabe todo?
—Todo lo que acabo de decirle.
—Durante más de un año, me he acostumbrado a verla en sociedad. Conozco a la señora Cholmondeley, su amiga; asà que la veo todos los domingos. Pero ha señalado usted que, bajo el nombre de «Isidore», le ha hablado a menudo de mÃ: no querrÃa abusar de su confianza, pero ¿puedo preguntarle en qué tono lo hace y qué piensa usted de sus comentarios? Tengo muchas ganas de conocer su opinión, pues me atormenta la incertidumbre de no saber a qué atenerme con ella.
—Oh, es una joven voluble: se mueve y cambia como el viento.
—Aun asÃ, ¿ha deducido usted algo?