Villette
Villette Me levanté y le di las gracias. Estaba a punto de salir cuando me hizo una seña para que regresara a su lado.
—No debe venir a esta iglesia —dijo—: Veo que está enferma y hace demasiado frÃo; debe venir a mi casa: vivo en… (y me dio su dirección). La espero mañana por la mañana, a las diez.
En respuesta a esta cita, me limité a inclinar la cabeza; me quité el velo y, arrebujándome en mi capa, salÃ.