Villette
Villette Sólo se me ocurrió pensar en el pensionnat de la rue Fossette. Sumida aún en una especie de letargo, intenté descubrir en qué cuarto me habían dejado: si en el dormitorio grande o en una de las alcobas pequeñas. Me sentía desconcertada, pues no podía asociar los muebles que veía con mi recuerdo de esas habitaciones. Faltaban las camas blancas y vacías, y la larga hilera de ventanales.
«Seguro que no me han llevado al dormitorio de madame Beck», pensé.