Villette
Villette —¡AsÃ! —amenazó, blandiéndolas en el aire—. Cortaré la cabeza de Fido por la mitad, y la nariz del pequeño Harry.
—¡No! ¡No! ¡NO!
—Entonces, acércate. Ven deprisa si no quieres que lo haga.
Paulina dudó, lo pensó unos segundos, pero acabó obedeciendo.
—Y bien, ¿lo quieres? —preguntó Graham cuando estuvo a su lado.
—Por favor.
—Pero tendrás que pagármelo.
—¿Con qué?
—Con un beso.
—Primero ponme el dibujo en la mano.
Al decir esto, tampoco Polly parecÃa muy de fiar. Graham le dio el dibujo. Ella huyó sin pagar su deuda, corrió hacia su padre y se refugió en sus rodillas. Graham se levantó para perseguirla fingiendo una gran cólera. Polly hundió su rostro en el chaleco del señor Home.
—¡Papá, papá, dile que se vaya!
—No me iré —aseguró Graham.
Con la cara todavÃa escondida, Polly extendió el brazo para impedir que se acercara.