Villette
Villette —Déjame ver tu ojo. No querÃa tocarlo, sólo deseaba darte en la boca; y no creà que el golpe fuera tan fuerte.
Graham no respondió. Las facciones de Polly se desencajaron.
—Lo siento; ¡lo siento!
Incapaz de contener las lágrimas, la pequeña rompió a llorar.
—Deja de asustar a la niña, Graham —dijo la señora Bretton.
—Sólo es una broma, tesoro —exclamó el señor Home.
Y Graham la levantó de nuevo por los aires y ella volvió a castigarlo, tirándole de los rizos leoninos y cubriéndolo de improperios.
—Eres la persona más malvada, grosera y mentirosa del mundo.
La mañana en que partió el señor Home, él y su hija tuvieron una conversación a solas en el asiento de una ventana; yo acerté a oÃr una parte.
—¿No podrÃa meter mis cosas en el baúl y marcharme contigo, papá? —susurró ella con firmeza.
Él negó con la cabeza.
—¿SerÃa una molestia para ti?
—SÃ, Polly.
—¿Porque soy pequeña?