Villette
Villette —Porque eres pequeña y delicada. Sólo pueden viajar las personas mayores y fuertes. Pero no te pongas triste, tesoro mÃo, se me parte el corazón. Papá volverá pronto con su Polly.
—No estoy triste, de veras. Sólo un poquito.
—Polly sentirÃa mucho apenar a papá, ¿no?
—MuchÃsimo.
—Entonces Polly ha de estar alegre y no llorar en la despedida, ni tener miedo después. Tiene que pensar en cuando volvamos a estar juntos e intentar ser feliz mientras tanto. ¿Será capaz de hacerlo?
—Lo intentará.
—Estoy seguro de que sÃ. Adiós, entonces. Es hora de partir.
—¿Ahora? ¿Ahora mismo?
—Ahora mismo.
Polly hizo un mohÃn con sus labios temblorosos. Su padre sollozaba, pero vi que ella reprimÃa el llanto. Después de dejar a su hija en el suelo, el señor Home estrechó la mano a los demás y se marchó.
Cuando la puerta principal se cerró, Polly cayó de rodillas con un grito:
—¡Papá!