Villette
Villette —Aún no —respondÃ, sonriendo—. Espero que père Silas no se entere nunca de dónde vivo o intentará convertirme; pero dele las gracias más efusivas y sinceras cuando le vea, y, si algún dÃa soy rica, le mandaré dinero para sus obras de caridad. Mire, doctor John, su madre está abriendo los ojos; deberÃa pedir el té.
Cosa que hizo; y, mientras la señora Bretton se incorporaba, sorprendida e indignada consigo misma por haberse permitido aquel lujo, y dispuesta a negar en redondo que se hubiera quedado dormida, su hijo se lanzó alegremente al ataque:
—¡Chist, mamá! No te despiertes. Eres la imagen de la inocencia cuando duermes.
—¿Cuándo duermo, John Graham? ¿De qué estás hablando? Sabes que nunca duermo de dÃa: sólo echaba una pequeña cabezada.
—¡Exactamente! Un dulce lapso de serafÃn… un sueño de hada. Mamá, en esas circunstancias, siempre me recuerdas a Titania.
—Porque tú eres igual que Bottom[159].
—Señorita Snowe, ¿ha conocido usted a alguien tan ingenioso como mamá? Es la mujer más sagaz de su talla y de sus años.