Villette
Villette Aquella segunda velada transcurrió tan agradablemente como la primera… no, más agradablemente, en realidad: disfrutamos de una grata conversación, evitamos hablar de dificultades pasadas, fortalecimos nuestra amistad; me sentà más dichosa, más a gusto, más en casa. Aquella noche, en lugar de dormirme llorando, entré en el paÃs de los sueños por un sendero rodeado de pensamientos felices.