Villette
Villette —¿Convencida? Es fácil decirlo, pero ¿en qué se basa usted para afirmarlo?
—En algo decisivo.
—Vamos, Lucy, ¡dÃgame en qué!
—Lo sabe usted tan bien como yo; y, conociendo la respuesta, doctor John, me sorprende sobremanera que no deposite toda su confianza en la fidelidad de la señorita Fanshawe. Dudar en estas circunstancias es casi un insulto.
—Está empezando a hablar muy deprisa y a quedarse sin aliento; pero, antes de callarse, tiene que darme una explicación… una explicación detallada: se lo exijo.
—Se la daré, doctor John. En algunos casos, es usted un hombre espléndido y generoso: un adorador siempre preparado con su ofrenda expiatoria; si père Silas algún dÃa le convierte al catolicismo, le dará abundantes limosnas para sus pobres, llenará de cirios el altar, y adornará con esmero la capilla de su santa favorita: Ginevra, doctor John…
—¡Chist! —exclamó—. No siga.