Villette
Villette Cierto día, bastante temprano por la mañana, me encontré casi sola en una galería, delante de un cuadro de colosales dimensiones, muy bien iluminado y protegido por un cordón, frente al que habían colocado un cómodo banco para los entendidos que, después de admirarlo de pie, quisieran hacerlo sentados: aquella tela parecía considerarse a sí misma la reina de la colección.