Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Representaba a una mujer, de tamaño considerablemente mayor que el real, pensé. Calculé que aquella dama, en una balanza destinada a la recepción de grandes mercancías, pesaría indefectiblemente entre catorce y dieciséis stones[166]. Lo cierto es que estaba muy bien alimentada: debía de haber consumido mucha carne, además de pan, verduras y líquidos, para alcanzar aquella altura y anchura, aquella masa de músculos, aquella abundancia de carnes. Yacía recostada en un sofá, sería difícil decir por qué. La luz del día brillaba a su alrededor; parecía gozar de buena salud y ser suficientemente fuerte para hacer el trabajo de dos cocineras; no podía alegar la menor dolencia en la espina dorsal; tendría que haber estado de pie o, por lo menos, sentada muy erguida. Nada justificaba que pasara la mañana holgazaneando en un sofá. Tendría, asimismo, que haberse vestido decentemente, y llevar un traje que la cubriese como era debido, algo muy alejado de la realidad: se las ingeniaba para que una gran cantidad de ropajes y telas —yo diría que más de veintisiete yardas— resultaran insuficientes para lograrlo. En cuanto al terrible desorden que la rodeaba, parecía inexcusable: en primer plano, había vasijas y cacharros (quizá debería decir jarrones y copas) tirados por doquier; una gran cantidad de flores marchitas se entremezclaban con ellos, y una masa caótica y absurda de cortinajes cubrían el sofá y se amontonaban en el suelo. Al consultar el catálogo, descubrí que el título de aquella notable obra era Cleopatra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker