Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Mi querido muchacho! —así se dirigía muchas veces a él, imitando a la señora Bretton.

—Estoy a punto de desmayarme de cansancio —declaraba Graham apoyándose en la pared del pasillo, fingiendo agotamiento—. El doctor Digby (el director del colegio) me ha hecho trabajar tanto… Baja y ayúdame a llevar el libro.

—¡Ah! ¡Qué astuto eres!

—En absoluto, Polly; es la verdad. Estoy tan débil como un junco. Baja.

—Tus ojos son tranquilos como los de un gato, pero luego saltarás.

—¿Saltar? Nada de eso; va contra mi carácter. Venga, baja.

—Quizá baje, si me prometes no tocarme, ni levantarme por los aires y hacerme dar vueltas.

—¿Yo? ¡Sería incapaz! —decía el joven, desplomándose en una silla.

—Entonces deja los libros en el primer escalón y aléjate tres yardas.

Hecho esto, Polly descendía con cautela y sin apartar los ojos del agotado Graham. Por supuesto, al acercarse ella, Graham parecía revivir: carreras, saltos y brincos estaban asegurados. Unas veces la niña se enfadaba; otras, lo dejaba pasar sin más y, cuando conducía a Graham escaleras arriba, la oíamos decir:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker