Villette
Villette Nos apeamos delante de un gran pórtico donde había un enorme bullicio y mucha gente, pero no recuerdo más detalles con claridad, hasta que me encontré subiendo por una majestuosa escalinata, de gran anchura y fácil ascenso, con una gruesa y suave alfombra carmesí, que conducía a unas gigantescas puertas solemnemente cerradas, cuyos paneles eran del mismo color que la alfombra.