Villette
Villette —Aunque la esconda, puedo cogerla cuando quiera. No conoce usted mi habilidad con los encantamientos: podrÃa ejercer de mago si quisiera. Mamá dice que también tengo la facultad de armonizar los ojos con la lengua; pero usted nunca lo ha visto, ¿verdad, Lucy?
—SÃ… claro que sÃ… cuando no era más que un niño; entonces era mucho más evidente… pues ahora es usted fuerte, y la fuerza prescinde de la sutileza. Pero sigue teniendo lo que en este paÃs llaman un air fin[205], que resulta inconfundible. Madame Beck se ha dado cuenta y…
—Y le ha gustado —exclamó él, riendo—, porque también ella lo posee. Pero, Lucy, deme esa carta… seguro que no tiene importancia para usted.
No contesté a sus provocadoras palabras. Cuando Graham tenÃa ganas de bromear, no convenÃa seguirle demasiado la corriente. Y en aquellos instantes, asomó a sus labios una nueva sonrisa… muy dulce, pero que, de algún modo, me entristeció; y en sus ojos brilló una nueva clase de fulgor, que no era hostil, pero tampoco reconfortaba. Me levanté para irme y le di las buenas noches, algo apesadumbrada.