Villette
Villette Coloca ahora a Cleopatra, o a cualquier otra holgazana, delante de ella como si fuera un obstáculo, y verás cómo se abre camino entre la masa carnosa, al igual que hizo la cimitarra de Saladino[214] a través de los almohadones caídos. Que Petrus Paulus Rubens se levante de entre los muertos, salga de su mortaja y traiga ante Vastí todo el ejército de sus rollizas mujeres. Los poderes mágicos o el don de profecía de la vara de Moisés podrían, de repente, separar y volver a unir un mar, aplastando al poderoso ejército con las murallas de agua.
Vastí no era buena, según me contaron; y ya he dicho que tampoco lo parecía: era un espíritu, pero venido de Tófet[215]. Pues bien, si tanta fuerza impura consigue elevarse desde las profundidades, ¿no puede un efluvio similar de esencia sagrada descender un día de las alturas?
¿Qué pensaba el doctor Graham de aquella criatura?