Villette
Villette —Quizá mejor que usted —contestó—. Los recuerdo con todo detalle: no sólo aquel perÃodo, sino sus dÃas y sus horas.
—Debe de haber olvidado algunas cosas…
—Supongo que muy pocas.
—Entonces era una pequeña criatura muy sensible: seguro que hace mucho tiempo que ha dejado atrás las impresiones que la alegrÃa y el dolor, el cariño y la separación de los seres queridos grabaron en su espÃritu hace diez años.
—¿Acaso cree que he olvidado a los que quise, y de qué modo lo hice, cuando era niña?
—La intensidad del sentimiento tiene que haberse desvanecido… su violencia, su agudeza… la profunda huella tiene que haberse borrado poco a poco hasta desaparecer.
—Me acuerdo muy bien de aquellos dÃas.