Villette
Villette ¿Fieles? No cabÃa la menor duda. A medida que pasaba las páginas, su rostro fue iluminándose; la menos reveladora de sus expresiones fue un claro saludo al Pasado. Y entonces volvió a la primera página y miró el nombre escrito con letra de colegial. Lo contempló un buen rato; pero esto no fue suficiente para ella, y pasó delicadamente la yema de sus dedos por las letras, acompañando ese gesto de una sonrisa inconsciente pero llena de dulzura que convirtió en una caricia su ademán. Paulina amaba el pasado; pero la singularidad de aquella pequeña escena fue que no dijo nada: podÃa sentir sin verter sus sentimientos en un torrente de palabras.
Estuvo muy entretenida con la biblioteca cerca de una hora, cogiendo un volumen tras otro y renovando su amistad con todos ellos. Después se sentó en un pequeño taburete, apoyó la mejilla en la mano y se quedó pensativa sin romper el silencio.
El sonido de la puerta de entrada en el piso inferior, una ráfaga de aire helado y la voz de su padre hablando con la señora Bretton en el vestÃbulo la sacaron de su ensimismamiento. Se levantó de un salto y en unos instantes estuvo abajo.
—¡Papá! ¡Papá! No vas a salir, ¿verdad?
—Debo ir a la ciudad, tesoro.
—Pero hace demasiado… demasiado frÃo, papá.