Villette
Villette —Debo hacer que la fidelidad resulte ventajosa para mademoiselle St Pierre —exclamó—; pero, si sigo la misma táctica con usted, propiciaré un malentendido entre nosotras… tal vez una separación. Hay algo, sin embargo, que sà puedo hacer para complacerla: dejarla a solas con su libertad. C’est ce que je ferai[237].
Cumplió su palabra. A partir de entonces, retiró con mano silenciosa todas las pequeñas trabas que siempre me habÃa puesto. Y, de ese modo, disfruté obedeciendo voluntariamente sus reglas, dedicando mucho más tiempo y esforzándome el doble con las alumnas que tenÃa a mi cargo.
En cuanto a Mary de Bassompierre, la visitaba con enorme placer, a pesar de no querer vivir con ella. Nuestros encuentros en seguida me enseñaron que era muy poco probable que mi compañÃa esporádica y voluntaria fuera a ser mucho tiempo indispensable para ella. Monsieur de Bassompierre, por su parte, parecÃa insensible a esa conjetura, ciego a esa posibilidad; tan inconsciente como un niño de los indicios, de las probabilidades, del comienzo intermitente de algo que, si llegaba a cuajar, podrÃa no aprobar.