Villette
Villette —Es muy probable. Las personas sensatas dicen que es una locura creer que alguien es perfecto; y por lo que se refiere a simpatÃas y antipatÃas, deberÃamos ser amables con todo el mundo y no idolatrar a nadie.
—¿Usted es una persona sensata?
—Procuro serlo. Duérmete, anda.
—No puedo dormir. ¿No le duele aquà —preguntó, poniéndose su manita de elfo en el pecho—, cuando piensa que tendrá que separarse de Graham? Porque ésta no es su casa, ¿verdad?
—Claro que no, Polly —dije yo—; pero no tendrÃa que dolerte tanto, muy pronto estarás de nuevo con tu padre. ¿Acaso te has olvidado de él? ¿Ya no deseas ser su pequeña compañera?
Un silencio sepulcral respondió a mi pregunta.
—Vamos, pequeña, acuéstate y duerme —insistÃ.
—Mi cama está muy frÃa —replicó—. No consigo calentarla.
Vi que la criatura estaba temblando.
—Ven aquà conmigo —exclamé, con ganas de que me obedeciera, aunque no lo esperaba, pues era una criatura de lo más extraña y caprichosa, y se mostraba especialmente voluble conmigo.