Villette
Villette La metà en la cama.
—¿Cree que me perdonará por esta vez? —preguntó, mientras yo me desvestÃa.
Le aseguré que sÃ; que él no habÃa perdido en modo alguno el interés; que sólo debÃa tener cuidado en el futuro.
—No hay futuro —dijo ella—. Me voy. ¿Volveré a verlo algún dÃa cuando… cuando me vaya de Inglaterra?
Le di una respuesta que la animara. Después de apagar la vela, transcurrió media hora de silencio. Pensé que dormÃa, pero su pequeña figura blanca volvió a incorporarse en el lecho y su vocecita preguntó:
—¿Le gusta Graham, señorita Snowe?
—¿Que si me gusta? SÃ, un poco.
—¡Sólo un poco! ¿No le gusta tanto como a m�
—Creo que no. No. No como a ti.
—¿Le gusta mucho?
—Ya te he dicho que me gusta un poco. ¿Por qué habrÃa de gustarme tanto? Está lleno de defectos.
—¿De veras?
—Como todos los chicos.
—¿Más que las chicas?