Villette
Villette Graham le aseguró lo contrario, la volvió a besar, me la devolvió y yo me la llevé arriba; pero, desgraciadamente, no se habÃa calmado.
Cuando creà que me escucharÃa, le dije:
—Paulina, no deberÃas entristecerte porque Graham no te quiera tanto como tú lo quieres a él. Ha de ser asÃ.
Ella alzó la vista y sus ojos inquirieron el porqué.
—Porque él es un muchacho y tú una niña; tiene dieciséis años y tú sólo seis; es fuerte y alegre y tú muy diferente.
—Pero le quiero tanto; él deberÃa quererme un poco.
—Y te quiere. Te tiene un gran cariño. Eres su favorita.
—¿De veras soy la favorita de Graham?
—SÃ, más que cualquier otra niña que yo conozca.
Esta afirmación la tranquilizó, y sonrió en medio de su angustia.
—Pero —prosegu× no te preocupes ni esperes demasiado de él; de lo contrario pensará que eres un engorro y se acabará todo.
—¡Se acabará todo! —repitió ella en voz baja—. Entonces me portaré bien. Intentaré ser buena, Lucy Snowe.