Villette
Villette «La manutención y el alojamiento son baratos —pensaba yo— en una ciudad tan austera como Villette, donde la gente es más sensata, al parecer, que en mi vieja y querida Inglaterra —infinitamente menos preocupada por guardar las apariencias, y con menos afán de figurar—, y donde nadie se avergüenza lo más mÃnimo de ser todo lo sencillo y ahorrativo que cree conveniente. El alquiler de una vivienda, en un lugar cuidadosamente elegido, no tiene por qué ser muy elevado. Cuando tenga ahorrados mil francos, alquilaré una casa con una habitación espaciosa, y dos o tres más pequeñas; amueblaré la primera con bancos y pupitres, un tableau[316] y un estrado para mÃ; y sobre éste pondré una silla y una mesa, un borrador y algunas tizas blancas; empezaré con alumnas externas, y asà me abriré camino. Los comienzos de madame Beck, a menudo se lo he oÃdo decir, no fueron más fáciles; y ¡mira dónde ha llegado! Todo este edificio y el jardÃn son suyos, comprados con su dinero; tiene un patrimonio que asegura su vejez, y dirige un floreciente establecimiento que proporcionará una buena educación a sus hijas.