Villette
Villette »¡Ánimo, Lucy Snowe! Si ahora te sacrificas y ahorras, y luego no escatimas esfuerzos, tendrás un objetivo en la vida. No oses quejarte de que ese objetivo es demasiado egoísta, demasiado limitado y carente de interés; alégrate de trabajar para conseguir la independencia hasta haber demostrado, al conseguir ese trofeo, tu derecho a desear algo mejor. Pero después, ¿no hay nada más para mí en la vida —un verdadero hogar—, nada que pueda querer más que a mí misma y que, por su exquisito valor, extraiga de mi interior cosas mejores que las que quiero cultivar? ¿Nada a cuyos pies pueda dejar gustosamente todo el peso del egoísmo humano, y aceptar con júbilo la noble carga de trabajar y vivir para otros? Supongo, Lucy Snowe, que la órbita de tu vida no será tan completa; para ti, debe bastar la fase creciente. Muy bien. Veo a una masa enorme de seres humanos cuyas condiciones no son mejores. Veo que un gran número de hombres, y más mujeres, pasan toda su vida entre renuncias y privaciones. No encuentro ningún motivo para ser uno de los pocos privilegiados. Creo en cierta combinación de esperanza y luz que dulcifica los peores destinos. Creo que esta vida no lo es todo; ni el principio ni el fin. Creo mientras tiemblo; confío mientras lloro».