Villette
Villette Hizo una pausa antes de formularla. El jardÃn estaba cada vez más oscuro; la penumbra habÃa llegado acompañada de nubes, y empezó a oÃrse el tamborileo de la lluvia entre los árboles. Esperé que él reparara en ello, pero, por el momento, parecÃa demasiado absorto para percibir el cambio.
—Mademoiselle, ustedes, los protestantes, ¿creen en lo sobrenatural?
—Sobre ese punto, existen diferentes teorÃas y creencias entre los protestantes, como ocurre en otras sectas religiosas —respond×. ¿Por qué me hace esa pregunta, monsieur?
—¿Por qué se estremece y baja la voz? ¿Es usted supersticiosa?
—Soy nerviosa por naturaleza. No me gusta hablar de esas cosas. Especialmente porque…
—¿Cree en ellas?
—No, pero he experimentado ciertas impresiones…
—¿Desde que llegó a este lugar?
—SÃ, hace escasos meses.
—¿Aqu� ¿En esta casa?
—SÃ.