Villette
Villette Al dÃa siguiente, la luz del crepúsculo me encontró con ella, las dos solas en su cuarto. No la habÃa visto desde aquella ocasión en que sus cualidades fueron comparadas con las de Ginevra Fanshawe, y cosecharon una rotunda victoria; tenÃa muchas cosas que contarme de su viaje. Conversaba con gran animación en nuestros tête-à -tête, y describÃa las cosas con enorme viveza; sin embargo, su dicción era tan clara y su voz tan dulce que nunca parecÃa hablar muy rápido ni decir demasiado. Creo que mi interés habrÃa tardado en decaer, pero, poco después, tuve la impresión de que era ella quien necesitaba cambiar de tema; se apresuró a terminar en pocas palabras su relato. Pero el motivo de tanta concisión y laconismo tardó en manifestarse; siguió un silencio… un silencio inquieto, en el que no faltó cierto ensimismamiento. Luego se volvió hacia mà con voz tÃmida, medio suplicante:
—Lucy…
—Aquà estoy.
—¿Sigue mi prima Ginevra en el internado de madame Beck?
—Su prima sigue allÃ; debe de tener muchas ganas de verla.
—No… no demasiadas.
—¿Quiere invitarla a pasar otra velada?
—No… Supongo que todavÃa habla de casarse, ¿verdad?