Villette
Villette —Debe de parecerle extraño que hable tanto del doctor Bretton, que le haga tantas preguntas, que muestre tanto interés, pero…
—En absoluto; me parece muy natural; a usted le gusta.
—Si fuera asà —se apresuró a decir ella—, ¿tendrÃa eso que inducirme a hablar? Supongo que me considera débil, como a mi prima Ginevra.
—Si me recordara lo más mÃnimo a madame Ginevra, no estarÃa aquà sentada esperando sus confidencias. Me levantarÃa, pasearÃa tranquilamente por la estancia, y me adelantarÃa a cuanto tuviera que decirme con un buen sermón. Continúe, Paulina…
—Ésa es mi intención —contestó—, ¿qué otra cosa cree que pretendo hacer? —y allà estaba la pequeña Polly de Bretton, caprichosa, susceptible—. Si —dijo con énfasis—, si quisiera tanto al doctor John que no me importase morir por él, ni siquiera eso me autorizarÃa a dejar de ser muda… muda como una tumba… muda como usted, Lucy Snowe; usted lo sabe, y sabe que me despreciarÃa si perdiera el dominio de mà misma, y me quejara lloriqueando de un endeble sentimiento que vibrase únicamente en mÃ.