Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El profesor empezó a contarnos una historia. Era un gran narrador: empleaba el lenguaje que los niños aman y los sabios emulan; una dicción simple en su fuerza y fuerte en su simplicidad. Aquel pequeño relato estaba lleno de hermosas pinceladas; dulces destellos de sentimiento y matices descriptivos que, mientras los escuchaba, se introdujeron en mi alma para no abandonarla nunca. Describió un crepúsculo —aún pervive en mi memoria—: Jamás ha salido una escena semejante del lápiz de un artista.

Ya he dicho que yo no tenía la facultad de improvisar; quizá por eso me maravillaba quien la poseía en grado sumo. Monsieur Emanuel no era un hombre destinado a escribir libros; pero le he oído prodigar, con despreocupada e inconsciente generosidad, riquezas mentales de las que casi nunca se vanaglorian los libros; su inteligencia era mi biblioteca y, siempre que se abría para mí, me sentía dichosa. Intelectualmente imperfecta, no podía leer mucho; había muy pocos volúmenes impresos y encuadernados que no me cansasen, cuya lectura no me fatigara y cegara, pero sus gruesos tomos de pensamiento eran colirio para los ojos del espíritu; al leer su contenido, la visión interior se aclaraba y fortalecía. Solía pensar cuán placentero sería para alguien que le amara más de lo que él se amaba, reunir y guardar todos esos puñados de oro molido, tan despreocupadamente arrojados a los impetuosos vientos del cielo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker