Villette
Villette Y ya estábamos en el campo, entre lo que ellos llamaban les bois et les petits sentiers[327]. Aquellos bosques y caminos un mes más tarde sólo ofrecerÃan una soledad polvorienta e incierta: ahora, sin embargo, con su verdor de mayo y su sosiego matinal, resultaban preciosos.
Llegamos a una fuente con un cÃrculo perfecto de tilos a su alrededor, al gusto de Labassecour: hicimos un alto; recibimos la orden de sentarnos sobre el terreno verde y ondulante que rodeaba sus aguas, y monsieur se colocó entre nosotras, dejando que nos agrupáramos en torno a él. Las que sentÃan más afecto que temor por monsieur Paul se pusieron muy cerca —eran sobre todo las pequeñas—; las que sentÃan más temor que afecto guardaron cierta distancia; aquéllas a las que un cariño más profundo habÃa dejado, incluso en el temor que quedaba en ellas, un sabor agradable, se quedaron más alejadas.