Villette
Villette —Allà desayunaremos; y, mientras la buena fermière prepara el café au lait[328] en el caldero, usted y otras cinco jovencitas, que yo elegiré, extenderán la mantequilla en medio centenar de panecillos.
Después de poner en fila a su tropa una vez más, nos llevó directamente a la granja, donde, al ver nuestra superioridad, se rindieron sin condiciones.
Una vez provistos de cuchillos limpios y platos, además de mantequilla fresca, media docena de nosotras, escogidas por el profesor, empezamos a trabajar bajo su dirección, a fin de preparar para el desayuno una enorme cesta de panecillos, que el panadero habÃa llevado a la granja antes de nuestra llegada. El café y el chocolate estaban calientes; y habÃan añadido al convite nata y huevos frescos. Monsieur Emanuel, siempre generoso, habrÃa encargado también abundante jambon y confitures[329], pero algunas de nosotras, que tal vez abusábamos de nuestra influencia, insistimos en que serÃa un insensato despilfarro de vÃveres. Se quejó amargamente y nos llamó des ménagères avares[330]; pero le dejamos hablar, y organizamos a nuestra manera las economÃas del refrigerio.