Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Con qué expresión tan agradable nos miraba desde el fuego de la cocina! Era un hombre que disfrutaba viendo felices a los demás; le gustaba tener a su alrededor movimiento, animación, abundancia y dicha. Le preguntamos dónde quería sentarse. Nos dijo que sabíamos muy bien que él era nuestro esclavo y nosotras sus tiranas, y que no se atrevía a elegir una silla sin nuestro permiso; así que colocamos la butaca del granjero en la cabecera de la larga mesa, y le obligamos a ocuparla.

Cómo no íbamos a quererle, a pesar de sus pasiones y huracanes, cuando a veces podía ser tan dócil y benévolo como ahora. En realidad, en el peor de los casos, lo único irritable eran sus nervios; su temperamento no era radicalmente malo. Si se le tranquilizaba, comprendía y consolaba, era manso como un cordero; no haría daño a una mosca. Sólo con los muy necios, perversos o intolerantes se volvía un poco peligroso.

Sin olvidar jamás su religión, pidió a la más pequeña del grupo que rezara una breve oración antes de empezar el desayuno, santiguándose tan devotamente como una mujer. Era la primera vez que le veía rezar, o hacer ese gesto piadoso; lo hizo con tanta sencillez, con una fe tan infantil, que no pude sino sonreír, complacida, al observarlo; sus ojos se cruzaron con mi sonrisa; se limitó a tenderme su amable mano, diciendo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker