Villette
Villette «Oubliez les professeurs». Eso había dicho madame Beck. Nuestra directora era una mujer sabia, pero no debería haber pronunciado esas palabras. Hacerlo fue un error. Aquella noche tendría que haberme dejado tranquila… no excitada; indiferente, no interesada; aislada en mi propia estima y la de los demás… desvinculada por completo de esa segunda persona que yo debía olvidar.
¿Olvidar? ¡Ah! Tramaron un buen plan para que olvidara a monsieur Paul, ¡los muy presuntuosos! Me mostraron cuán bondadoso era; convirtieron a mi querido hombrecillo en un héroe intachable. Y luego hablaron de su forma de amar. ¿Cómo podía haber sabido yo, antes de ese día, si era capaz de querer o no?
