Villette
Villette El ama de llaves desgranaba lentamente algunas dificultades, mientras cortaba cortezas de naranja para hacer mermelada, cuando un niño pasó corriendo junto a la ventana y entró saltando en la habitación. Era un niño precioso, y cuando se acercó a mà riendo y bailando, pues nos conocÃamos de vista (su madre, una joven casada, era hija de los dueños de la casa), lo senté en mis rodillas. Pese a lo distinta que era nuestra posición social, la madre de aquel niño y yo habÃamos sido compañeras de colegio, cuando yo era una niña de diez años y ella una señorita de dieciséis; la recordaba —guapa, pero torpe— en una clase inferior a la mÃa.