Villette
Villette Transcurrió la semana. Nos comunicaron que se marchaba tal día, y que su destino era Basseterre, en Guadalupe. El asunto que le conducía al extranjero estaba relacionado con los intereses de un amigo, no con los suyos: era lo que había imaginado.
Basseterre, en Guadalupe. Me costaba conciliar el sueño aquellos días, pero, siempre que me quedaba dormida, me despertaba indefectiblemente sobresaltada, mientras las palabras «Basseterre» y «Guadalupe» resonaban encima de mi almohada, o se movían de un lado a otro, en medio de la oscuridad, escritas en zigzagueantes letras color violeta y escarlata.