Villette
Villette ¡Qué extraño! HabrÃa imaginado a madame en su cama y a Désirée en su cuna en aquel preciso instante, durmiendo las dos el sueño de los justos, entre los sagrados muros y el profundo aislamiento de la rue Fossette. Tampoco creo que ellas imaginaran a meess Lucie haciendo otra cosa; y ¡allà estábamos las tres, divirtiéndonos a medianoche, en un parque que ardÃa en fiestas!
El hecho es que madame Beck sólo actuaba según su muy justificable costumbre. Recuerdo que habÃa oÃdo decir entre las profesoras —aunque entonces hice caso omiso de sus chismorreos— que, a menudo, cuando creÃamos que madame estaba durmiendo en su habitación, en realidad habÃa salido, elegantemente ataviada, a disfrutar de alguna ópera, obra de teatro o baile. A nuestra directora no le gustaba la vida monástica, y se cuidaba muy mucho, aunque sin faltar a la discreción, de aderezar su existencia con un poco de sabor mundano.