Villette
Villette A père Silas le preocupaban aquellas posibles mejoras por el bien de la religión y de la iglesia, de las que Magloire Walravens era hija devota. Madame Beck, parienta lejana de la jorobada, consciente de que no tenía herederos, no dejaba de dar vueltas a aquella contingencia con su calculada previsión maternal, y, a pesar de la desconsideración con que la trataba madame Walravens, jamás cesaba de hacerle la corte para ver si sacaba partido. Madame Beck y el sacerdote estaban, así, sincera e igualmente interesados, por razones de dinero, en que se cuidara la propiedad de las Indias Occidentales.