Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando disfrutaba de un mes de buen tiempo a la orilla del mar, conocí a la criatura más fascinante, una auténtica diosa a mis ojos en tanto no reparó en mí. Yo «nunca le declaré mi amor[19]» con palabras, pero, si las miradas hablan, el más idiota podía haber adivinado que estaba loco por ella. Me comprendió al fin y me devolvió la mirada… la más dulce que se pueda imaginar. ¿Y qué hice yo? Lo confieso con vergüenza: me encogí glacialmente dentro de mí como un caracol. A cada mirada me encogía más y con mayor frialdad, hasta que, al fin, la pobre inocente tuvo que dudar de sus propios sentidos y, abrumada de confusión ante su supuesto error, convenció a su mamá para que levantaran el campo. Esta rara peculiaridad de mi carácter me ha granjeado la reputación de frialdad deliberada. Sólo yo puedo comprender lo injusta que es.

Tomé asiento en el extremo de la chimenea opuesto a aquél hacia el que se dirigía mi casero y llené un intervalo de silencio tratando de acariciar a la canina madre, que había dejado sus crías y se acercaba sigilosa y voraz como una loba a la parte posterior de mis piernas, con el hocico encrespado y sus blancos dientes haciéndose agua por dar una dentellada. Mi caricia provocó un prolongado gruñido gutural.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker