Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Mejor será que deje a la perra en paz —gruñó al unÃsono el señor Heathcliff, impidiendo con un puntapié demostraciones más feroces—. No está acostumbrada a que la mimen, ni la tenemos de mascota.
Luego, dirigiéndose a grandes zancadas a una puerta lateral gritó de nuevo:
—¡Joseph!