Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas La señora Dean levantó la vela y distinguà un rostro de facciones suaves, de un extraordinario parecido con la joven de las Cumbres, pero de expresión más pensativa y amable. Resultaba un cuadro encantador. TenÃa el largo pelo rubio ligeramente rizado sobre las sienes, los ojos grandes y serios, la figura casi demasiado grácil. No me extrañó que Catherine Earnshaw olvidara a su primer amigo por un tipo como aquél. Mucho me sorprendió que él, si su mente se correspondÃa con su figura, pudiera prendarse de la Catherine Earnshaw que yo me imaginaba.
—Un retrato muy agradable —dije al ama de llaves—. ¿Se le parece?
—Sà —respondió—, pero era más guapo cuando estaba animado. Ésa era su fisonomÃa habitual. Le faltaba animación por lo general.