Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¡Le digo que no voy a escuchar sus sueños, señorita Catherine! Me iré a la cama —la interrumpà de nuevo.
Se echó a reÃr y me retuvo, porque hice un gesto de dejar la silla.
—No es nada —exclamó ella—. Sólo iba a decir que el cielo no parecÃa ser mi casa, y se me partÃa el corazón de llorar por volver a la tierra, y los ángeles estaban tan enfadados que me tiraron en medio del brezal, en lo más alto de Cumbres Borrascosas, donde me desperté sollozando de alegrÃa. Esto servirá para explicar mi secreto tan bien como lo otro. No tengo más motivos para casarme con Edgar Linton que para estar en el cielo, y si ese malvado de ahà no hubiera hundido a Heathcliff tan bajo, ni hubiera pensado en ello. Ahora me degradarÃa casarme con Heathcliff, asà que no sabrá nunca cuánto le amo, y eso no es porque sea guapo, Nelly, sino porque tiene más de mà que yo misma. Estén nuestras almas de lo que estén hechas, la suya y la mÃa son iguales, y la de Linton es tan distinta como la luz de la luna lo es del rayo y la helada del fuego.