Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —No —replicó—. ¡Es el mejor! Los otros eran la satisfacción de mis caprichos, y también por Edgar, para complacerle. Éste es por el bien de aquel que abarca en su persona mis sentimientos hacia Edgar y a mà misma. No puedo expresarlo, pero seguro que tú, y cualquiera, tiene la noción de que hay, o debe haber, una existencia tuya más allá de ti misma. ¿De qué servirÃa mi creación si yo estuviera enteramente contenida aquÃ? Mis grandes sufrimientos en este mundo han sido los sufrimientos de Heathcliff, los he visto y sentido cada uno desde el principio. El gran pensamiento de mi vida es él. Si todo lo demás pereciera y él quedara, yo seguirÃa existiendo, y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo se me volverÃa del todo extraño, no me parecerÃa que formara parte de él. Mi amor por Linton es como el follaje de los bosques: el tiempo lo cambiará, lo sé muy bien, como el invierno cambia los árboles. Mi amor por Heathcliff se asemeja a las eternas rocas de las profundidades: una fuente de escaso placer visible, pero necesario. ¡Nelly, yo soy Heathcliff! Él está siempre, siempre en mi mente. No como un placer, como yo no soy un placer para mà misma, sino como mi propio ser. Asà que no hables de nuestra separación de nuevo. Es imposible y…
Hizo una pausa y escondió su rostro entre los pliegues de mi falda, pero la aparte bruscamente. Me habÃa hecho perder la paciencia con sus locuras.