Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —SÃ, Heathcliff —respondió él levantando la vista a las ventanas que reflejaban una veintena de lunas brillantes, pero no mostraban luz del interior—. ¿Están en casa? ¿Dónde está ella? Nelly, ¿no estás contenta? No tienes por qué inquietarte tanto. ¿Está ella aquÃ? ¡Habla! Quiero hablar con ella… con tu señora. Vete a decirle que una persona de Gimmerton desea verla.
—¿Cómo se lo tomará? —exclamé—. ¿Qué hará? La sorpresa me deja a mà perpleja… a ella la pondrá fuera de sÃ. ¡Y usted es Heathcliff! ¡Pero cambiado! No, no se entiende. ¿Se alistó de soldado?
—Vete a llevar mi mensaje —interrumpió con impaciencia—. Estaré en ascuas hasta que lo hagas.
Levantó el picaporte y entré, pero cuando llegué a la salita donde estaban el señor y la señora Linton, no me pude convencer a mà misma de seguir adelante. Al fin decidà poner el pretexto de preguntarles si querÃan que encendiera las velas y abrà la puerta.