Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Y entonces lucharemos hasta morir, ¿no es asÃ, Nelly? —replicó riéndose—. ¡No! Te aseguro que tengo tanta fe en el amor de Linton que creo que si le matara no querrÃa vengarse.
Le aconsejé que le valorara tanto más por su cariño.
—Y lo hago —respondió—, pero no tiene que recurrir al llanto por tonterÃas. Es pueril y, en lugar de deshacerse en lágrimas porque dije que Heathcliff es ahora digno del respeto de cualquiera y que el primer caballero de la comarca se honrarÃa con su amistad, deberÃa habérmelo dicho él a mà y alegrarse compartiendo mis sentimientos. Tiene que acostumbrarse a él y quizá pueda hasta apreciarle. ¡Considerando las razones que tiene Heathcliff para rechazar a Linton, estoy segura de que se portó muy bien!
—¿Qué opina de su visita a Cumbres Borrascosas? —pregunté—. Se ha reformado en todos los sentidos aparentemente: ¡todo un buen cristiano, alargando su mano derecha en señal de amistad a todos sus enemigos!