Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Lo explicó él —respondió—. Me extrañó tanto como a ti. Dijo que fue allà a que le dieras información respecto a mÃ, creyendo que aún residÃas allÃ, y Joseph se lo dijo a Hindley, quien salió y se puso a hacerle preguntas de qué habÃa hecho y cómo habÃa vivido, y finalmente le invitó a entrar. HabÃa algunas personas jugando a las cartas, Heathcliff se unió a ellos, le ganó algún dinero a mi hermano, y encontrándole éste bien provisto, preguntó si vendrÃa por la tarde, a lo que él asintió. Hindley es demasiado atolondrado para escoger sus amistades con prudencia y no se molesta en pensar en los motivos que podrÃa tener para desconfiar de alguien a quien ha ofendido vilmente. Pero Heathcliff afirma que su principal motivo para reanudar una relación con su antiguo enemigo es su deseo de instalarse a corta distancia de la Granja y el apego a la casa en que vivimos juntos. Y también la esperanza de que yo tenga más oportunidades de verle allà que si se instalara en Gimmerton. Piensa pagar con liberalidad si le permite alojarse en las Cumbres, y sin duda la avaricia de mi hermano le incitará a aceptar las condiciones. Siempre fue avaro, aunque lo que coge con una mano, lo tira con la otra.
—Bonito lugar para que un joven fije allà su residencia —dije yo—. ¿No teme usted las consecuencias, señora Linton?